Cuando las
hojas empiezan a caer, Madrid por Otoño, se hace otra vez protagonista. Y no
sólo porque en Las Ventas se celebren los últimos espectáculos con interés de
la temporada en la primera plaza del mundo, si no también este año, porque era
la última feria que la empresa Taurodelta celebraba en la primera plaza del
mundo antes de que Simón llegue con sus ideas esperanzadoras que producen a la
vez ilusión y miedo.
La feria no empezó
bien. Una muy deslucida novillada de Joselito dio al traste con las ilusiones
de los chavales. Manolo Vanegas con el oficio bien aprendido no pudo lucir en
una tarde donde, Rafa Serna, demostró que tiene corte y puede llegar a más. Los
novillos le permitieron muy poquito, pero es Rafa uno de esos toreros
Sevillanos con pellizco que el paso del tiempo los va madurando hasta conseguir
el poso que hace partir las camisas en los tendidos. No me gustó ese día Madrid
al no sacar a saludar después del paseíllo a un novillero que en Junio vio como
desde su muslo se le iba la vida.
Pablo Aguado,
digno toda la tarde. Se la jugó a carta cabal con el sobrero quinto de Ave
María. La porta gayola fue escalofriante y la faena tuvo mando y poder Fue lo
más emotivo de la tarde. Para el recuerdo una media al segundo de la tarde,
candidata a anunciar las pilas de Duracell.
El viernes 30
de septiembre se lidió la corrida de Fuente Ymbro. Una corrida de juego variado
pero que no decepcionó a nadie. Entretenido festejo que se mezcló con el
interés y dureza de alguno de los toros, la verdura e inocencia de uno de los
actuantes y las medias tintas de otro.
Eugenio de
Mora estuvo digno con el primero. Un animal para hincharse a torear y partir el
bacalao desde el principio. Eugenio decidió ser fácil, quedar bien pero no adentrarse
en el maravilloso y a la vez difícil mundo de pasar la raya. Y todo quedó pues
si pero no. Con la espada no lo vio. El cuarto fue el peor y el torero se
contagió de la sosería.
Juan del
Álamo, el rey de corta una oreja en Madrid, literalmente no estuvo. Con el peor
lote de la corrida de Ricardo Gallardo navegó entre mil dudas, haciendo
desaparecer a ese torero que en sus inicios arrasaba por ganas de querer ser.
Se le pone la carrera difícil. Pero no hay nada que la constancia, la afición y
la cordura de los que te rodean no pueda solucionar.
Román, jugó a
don Tancredo y le salió bien. Se quedó quieto como un poste con un tercer toro
que se revolvía antes de llegar. Un toro con emoción que si llega a torearlo
hubiera sido un episodio de los más interesantes de la temporada. Aun así hubo
respeto. Román salió increíblemente sin besar el suelo de la partida. Y se le
dio una oreja con petición minoritaria. Una oreja que no duele porque es para
alguien que trata de buscar su camino pero que no está al nivel exigible para
la primera plaza de toros del mundo.
La faena al
sexto fue más de lo mismo. Aquí el valenciano volvió a demostrar su valor, y
quiso sacarle partido a un Fuente Ymbro de impresionante cabeza y finas puntas,
que acometía con fiereza a la muleta. Román se puso y recibió dos volteretas
tremendas. Otra vez estuvo por debajo del toro, pero otra vez puso la inocencia
la emoción en el tendido. Y si lo mata sale por la puerta grande.
Creo que la
majestad del toreo bebió de alguna fuente de Linares. Así lo demostró el sábado
1 de octubre Curro Díaz en Madrid. Cada muletazo sentido de este torero es una
oda a la tauromaquia. Una magia infinita que contagia y llena. Sólo un muletazo
por abajo, una trinchera de muñeca templada hace que Madrid cruja, que se parta
y entusiasme. No fue fácil la corrida de Puerto de San Lorenzo, pero el Díaz,
dijo que hay toreros que ante las dificultades no se van a por la espada y se
ponen, y torean y se llevan volteretas y se vuelven a poner. Y marcan la
historia en el recuerdo. Aquel 1 de octubre de 2016. Vaya torerazo. Y perdió
las orejas, las dos, por la espada. Y otra al quinto, porque había que premiar
el esfuerzo y compensarlo por lo vivido en el tercero. Sin Orejas, el otro
Curro de Linares, se sitúa en lugar privilegiado para 2017. No me valen los
enchufes. Curro es un torero de ferias. De las mejores ferias.
José Garrido
tuvo que sacar la garra porque la condición de sus toros no le dejó expresar
ese buen momento por el que pasa. También es verdad que al extremeño se le nota
demasiado nervioso cuando se ve en las tardes de verdadera responsabilidad. El
sábado a mí me lo pareció. Aun así muy admirable la forma de ponerse delante de
los toros y ganas de verlo otra vez. Garrido es, hoy por hoy, un fijo para el
2017.
La mañana del
domingo 2 un chaval vivió la gloria de salir por la Puerta Grande de Madrid. En
la novillada mixta matinal, destacó la faena de Francisco de Manuel a un manso
embestidor de Jandilla que cerraba el festejo. Y es que alumno de la escuela de
la fundación El Juli, cuajó por ambos pitones al eral de Borja Domecq, en una
faena que fue de menos a más y a mucho más. Hubo naturales perfectos y tandas
redondas que entusiasmaron. Una faena de orejas coronada con una buena estocada
y que el presidente, más duro con los chavales que con los matadores, sólo
quiso verla de una. Menos mal que al tercero, en una faena más de tono medio,
el novillero consiguió cortas otra oreja y la puerta grande se le abrieron de
par en par. Una foto que no tienen todos y que muchos, hasta habiendo sido
toreros, todavía sueñan y esperan conseguir.
Alejandro
Adame pinta a novillero con picadores que va a torear mucho la temporada que
viene. Por encima de sus dos erales, Alejandro demostró otra más que hecho para
otros retos con animales de más entidad.
Alfonso
Ortiz, tiene mucho que entrenar todavía y más tardes para demostrar que quiere
ser.
La novillada la
abrió el novillero con caballos Daniel Menes que dio la sensación de estar
menos preparado que alguno de los chavales que toreó sin los del castoreño. No
entiendo cómo se pone a torear ese día. No era su sitio. Tuvo novillos para
agradar más que las ovaciones que le dieron sus partidarios. Debe seguir
entrenando en plan aragonés. Entrenar, entrenar, entrenar y volver a entrenar.
Es la única solución para no perder trenes que pasan por tu puerta.
La feria se
remató este domingo por la tarde con una corrida de Adolfo Martín, muy en el
tipo de la casa y que tuvo para todos los gustos.
A mí me gustó
la corrida. Y lo digo. Me gustó una enormidad el toro que abrió el festejo. “Carpintero”
de 555 habrá que tenerlo en cuanta como uno de los cuatro toros de la temporada
en Madrid. Un gran toro, que se llevó una ovación unánime. Ya sabemos cómo es
Madrid. Si ve un toro, la comunión entre toro y torero no suele salir bien parrada
para los dos. Y aquí le tocó al toro los honores reconociendo que Rafaelillo se
puso lo intentó y lució al toro. Cosa que Madrid debe agradecerle. El murciano,
estuvo mejor con el cuarto, con el que la garra se juntó con muletazos de
relajada figura que conectaron muy bien con el tendido. Si lo llega a matar a
la primera la oreja hubiera caído. La estocada al segundo intento con la que
remató al toro ya forma parte de las mejores estocadas de la historia del
toreo. Un espadazo para enseñar en las escuelas taurinas.
“El Cid” en
su tono de ahora, con el ajuste limitado, anduvo correcto con un lote de
diferente comportamiento. El segundo, más suave le permitió más que sólo estar
de tiralíneas. Con el quinto fue otra cosa, aquí vimos a un Cid más animado
ante un toro bravo en el caballo y que se fue a menos en la muleta de un Cid
que aprovechó las diez primeras embestidas francas del Adolfo, antes de que
cerrara la persiana. Luego se arrimó, sacó algo por el izquierdo y si lo mata
es posible que le hubieran pedido un trofeo. Saludó desde el tercio y el año
que viene volverá.
Morenito de
Aranda tuvo el peor lote, pero peor fue su actitud. Le vino grande el
compromiso y cae muchos puestos en la confianza del aficionado con este torero
que va camino de ser el nuevo Uceda Leal sin espada.
Cuando este
otoño veamos una hoja caer, pensaremos en que mientras cae, el vaivén del viento
la lleva y la ondea, como la muleta de un Curro Díaz que ha dicho que se hace
perene en la memoria de los aficionados.
Fran Pérez
@frantrapiotoros
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